Sobre las parejas: amigos que salen con amigos
Cuando mi amiga Alicia se enrolló por primera vez con mi amigo Luis, pensé que era una auténtica locura. Eran completamente opuestos tanto física como psicológicamente, y si hubiese hecho una lista para Alicia de amigos solteros recomendables, Luis hubiese estado en uno de los últimos puestos. Sí, yo le quiero como a un hermano y reconozco que es una de las pocas personas con las que siempre he podido contar, pero sabía perfectamente que no podía darle lo que ella buscaba. Sin embargo se empezaron a ver a escondidas y para cuando quise avisarles ya era demasiado tarde. En un principio parecía que todo iba bien; a él le gustaba y ella estaba encantada. Pero poco a poco las cosas cambiaron y, en resumen, la cosa salió fatal porque ella comenzó a acosarle y él se hartó. Han pasado del estado del enamoramiento y la tontería al odio mutuo en cuestión de un mes.
A raíz de todo esto he comenzado a plantearme, ¿Hasta qué punto es conveniente presentar a nuestras amigas solteras a nuestros amigos solteros?
Desde hace ya bastantes años, tanto mujeres como hombres han tirado de agenda para redescubrir amigos o amigas que conozcan a gente soltera para que nos presenten y así estar más cerca de conocer a nuestra media naranja o, para los más frívolos, a alguien con quien pasar un buen rato. Incluso, a veces las personas dicen aquello de: “tengo un amigo que te va a encantar, os voy a presentar” y lo hacemos motu proprio, porque queremos ayudar. Y entonces comienzan las citas a ciegas, encuentros casuales muy planeados, quedadas colectivas… hay miles de formas de presentar a dos desconocidos.
¿Es esto realmente una buena idea, o nos estamos metiendo en la boca del lobo?
Sinceramente estoy empezando a pensar que la segunda táctica más utilizada y famosa de conocer gente puede resultar tremendamente peligrosa. Luego, si las cosas salen mal, tenemos a dos de nuestros amigos tirándose los trastos a la cabeza e intentando ganarse tu simpatía y apoyo. Y no quieres intervenir porque no estás dispuesta a renunciar a ninguno de ellos, así que les escuchas a los dos echar pestes del otro con infinita paciencia. Por otro lado, si la cosa sale bien, puede ser muy gratificante pensar que has unido a dos personas que se hacen felices. Pero, ¿vale la pena el riesgo?
Yo por mi parte no quiero presentarle a más amigos míos a Alicia. De momento, se las tendrá que apañar sola. Aunque mucho me temo que el problema de Alicia es precisamente ese… no sabe estar sola.
Samuel Souza Lima dijo
Buenas tardes! Mi nombre es Samuel, vivo en Río de Janeiro, Brasil. Muto interesantes pensaban que su suerte y le deseamos éxito. Me gustaría hacer la invitación a visitar mi blog en www.poemasdosamuel.blogspot.com poética
Será mucho la bienvenida a su entrada.
Vota en la encuesta y dejar tu comentario. Su presencia es muy importante!
27 Junio 2010 | 07:32 PM